Hubo un tiempo, no hace mucho, que Carolina Marín no sonreía. Ni gritaba sobre la pista. Los resultados no llegaban. A pesar de vencer el Europeo, el año pasado fue difícil. Su juego no fluía como acostumbraba. “Pasé un año complicado”, admite la onubense, sin dejar de tocar su tercera medalla de oro en un Mundial tras aplastar (21-19 y 21-10) a la india Pusarla Sindhu en la final.
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