Su madre, bosnia; su padre, croata. Él, Ivan Rakitic (Möhlin, 30 años) es suizo. Juega para Croacia. Pudo hacerlo para Suiza; de hecho lo hizo hasta la sub-21, pero algo no funcionaba bien. “Fue una decisión que tomé con el corazón”, cuenta el volante del Barcelona. En cualquier caso, no olvida al país helvético. “Es mi casa”. Salta sin problemas del castellano al inglés, del croata al alemán, siempre de buen humor. “Estoy en un Mundial, disfruto de todo”.
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