Llegó un par de minutos antes de lo previsto, las 16.00 horas. La sala de conferencias del circuito estaba abarrotada. Se sentó. Cogió aire. Abrió la hoja que llevaba en la mano. Y leyó: “Quiero anunciar que el año que viene ya no competiré en el campeonato”. Si se veía en un apuro miraba a la primera fila. Allí estaban sus padres: la madre, Basi, emocionada, acompañada de su otro hijo, Eric, y su padre, Antonio, carpintero de profesión. “Estaba un poco nervioso antes de venir aquí, por suerte los he tenido a ellos”, confesó.
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