Don´t take me home, please don´t take me home! (¡No me lleves a casa, por favor no me lleves a casa!) Había pasado más de media hora desde que Eric Dier marcara el penalti que dio el pase a cuartos de final del Mundial a Inglaterra y un par de cientos de seguidores continuaban cantando tras la portería en la que se llevó a cabo la tanda contra Colombia. Como si de una liberación se tratara, los hinchas, que se resistían a abandonar el Otkrytie Arena tras alcanzar los cuartos de final por primera vez en 12 años entonaban la canción que ha acompañado a los Tres Leones durante todo el Mundial y que simboliza la necesidad de realizar un gran papel en un país acostumbrado a ser eliminado antes de tiempo en los grandes torneos de selecciones.
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