La frase, con matices, sonó prácticamente al unísono en la sala de prensa del Estadio de Luzhniki. “¿Nuestro secreto?, el espíritu de equipo?”. El grupo de Croacia no duda, tienen a Modric, sí, pero sobre todo tienen un sentido colectivo por está por encima de cualquier individualidad. “¿Dónde están Cristiano, Messi y Neymar?”, cuestionó Zlatko Dalic, “seguramente en la playa. En este mundial se demostró que lo más importante es el juego de equipo”. Por eso, cuando Kalinic se puso remolón en uno de los partidos de preparación para Rusia -argumentó que le dolía la espalda para no entrar al campo cuando faltaban cinco minutos para el cierre- lo mandaron de vuelta para Croacia. “Necesito jugadores en condiciones”, argumentó el entrenador balcánico. En realidad, necesitaba seguir construyendo el espíritu de equipo que noqueó a la joven Inglaterra.
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