En los penaltis, encasquillada y atrapada en la misma tela de araña que mandó a España a casa, Croacia acabó en el sueño ruso. Veinte años después de que aquella generación de oro de los Suker, Boban y Prosinecki alcanzara el tercer puesto en el Mundial de Francia 98, la que encabeza y lideran Modric y Rakitic iguala ahora aquella gesta. Fue Rakitic el que lanzó el quinto penalti decisivo. Un disparo seco y frío como él mismo para noquear a la anfitriona rusa y sumirla en la cara amarga del drama que son las infernales tandas. La ruleta rusa que esta vez ganaron los croatas les enfrentará a Inglaterra en Moscú para tatar de alcanzar su primera final de un Mundial.
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