A veces el fútbol se pone egoísta y le niega a la afición a jugadores como Iniesta, Ronaldo o Messi, todos ya fuera de Rusia. Pero la pelota compensa y regala partidos como el que disputaron Bélgica y Japón. Una bendición en este Mundial, dispuesto a fusilar a cualquier selección que se anime a postularse como candidata al título. A no ser que su nombre sea Brasil, claro. Japón acarició la sorpresa ante Bélgica, una más en Rusia. Pero los muchachos de Roberto Martínez sacaron más coraje que toque para concluir una victoria fascinante en el último minuto, después de levantar un 0-2. Que nadie se atreva a borrar a los Diablos Rojos, ahora rival de la poderosa Canarinha en los cuartos.
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