En el minuto 93,40 del partido contra España, Irán consiguió un saque de banda. Era una de las últimas jugadas de ataque de la selección de Queiroz para intentar empatar el partido. Desde el banquillo todos empezaron a mirar al defensa Mohammadi que cogió el balón, lo besó, miró al cielo, dio unos cuantos pasos hacia atrás y se preparó para hacer una voltereta. El cansancio le debió de pasar factura porque no lo consiguió, se quedó sin el impulso que buscaba y abortó misión. Volvió a dar unos pasos hacia atrás y sacó el balón de forma tradicional. 20 segundos después el árbitro pitó el final del partido.
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