Hay partidos tan tremendos, emotivos y vibrantes que dejan todo tipo de huellas. Fue el caso de un encuentro con tanto drama que liberó a Brasil de sus angustias, dejó a Neymar regado de lágrimas, al seleccionador Tite rodando por los suelos, a Costa Rica eliminada en el tiempo añadido y al VAR con un merecido aplauso. Más de hora y media aguantaron como jabatos los “ticos”, que apelaron a la heroica resistencia de la debilidad hasta que la rompió Coutinho y a ultimísima hora sintonizó Neymar, desquiciado todo el duelo. La estrella brasileña, bajo los focos toda la tarde, para lo bueno y para lo malo, se fajó con los rivales, con su propio cuerpo –que todavía no le responde como quisiera–, con el árbitro… Y hasta con el VAR, al único que no pudo regatear.
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