En una tarde raruna y nómada –porque el retraso la llevó primero de la pista central a la Suzanne Lenglen, y luego la amenaza de lluvia la desplazó de la Lenglen a la Plaza de Toros…–, Garbiñe Muguruza obtuvo el pase a los cuartos de final de Roland Garros. Y lo hizo sin sudar, o acaso las pocas gotas que desprendiese su cuerpo durante los dos juegos que duró el partido contra Lesia Tsurenkko. La ucraniana se rompió nada más comenzar y la historia se resolvió en 20 minutos, con 2-0 en el electrónico.
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