Con un juego sin alardes, beneficiado por error garrafal de Davison Sánchez que empeoró con su expulsión Carlos Sánchez, tímido en gran medida pero decidido en su voluntad de no ceder una conquista inesperada, Japón derrotó a Colombia en un encuentro en el que el perdedor mereció tanto o más honor que su rival. Fue el conjunto cafetero un rebelde con causa, algo adolescente en su voluntad de reivindicarse, pero un ejemplo de pasión por competir que no obtuvo el premio merecido. Jugó mejor durante más tiempo, pero defendió peor en los momentos clave. Primero con la roja que le dejó con uno menos durante 85 minutos -la mano de Sánchez no requirió del VAR para ser señalada- y con un gol en la despensa -Kagawa demostró la enorme calidad que posee en el lanzamiento-, y después habilitando un remate de Osako de cabeza cuando más firme parecía el empate.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2K94bZH
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire