De un lado, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol, ganador de cinco Balones de Oro, estrella del Barcelona. Del otro, el portero de la debutante Islandia, futbolista del Randers de Dinamarca. A 11 metros de distancia, Messi frente a Halldórsson. Se adivina una ejecución plácida para el 10. No lo era. No lo fue. La debilidad del argentino es la fortaleza del islandés. El capitán de la Albiceleste ha fallado el 23% de los penaltis que ha tirado (25 de 107), cuatro de los últimos ocho que lanzó. Y mientras a Messi se lo humanizan las penas máximas, a Halldórsson lo endiosan. “Cuando llegas a un Mundial tenés algunos sueños, pararle un penalti a Messi era uno de ellos. Cuando marcaron, sabía que era mi momento”, reveló el guardameta. Es un muro, o lo que es lo mismo, un martirio para sus contrincantes. De los últimos 14 penaltis que le chutaron, fallaron 15; 10 los paró él. No es casualidad.
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