El muestrario mundialista es variado. Ofrece equipos que ejecutan libretos basados en el aseo en el toque, en salvaguardar la posesión de la pelota, en aplicar una presión asfixiante y lanzar veloces transiciones o en abrir el paraguas de la prudencia y achicar espacios ante su portería. A Australia no cabe encasillarlo entre los más sutiles, seguramente tampoco a Dinamarca. Pero, si se atiende a las actitudes, no están tampoco entre los más remisos. Por eso protagonizaron un partido frenético y entretenido pleno de vigor, velocidad, fuerza y coraje, de idas y vueltas que no se quedaban por el camino sino que tenían llegada. Con justicia acabaron el partido en empate (1-1), exhaustas y, al tiempo, con una mueca de descontento. Dinamarca sintió que tuvo cerca el triunfo y con él casi cerrado el objetivo de entrar en octavos de final sin esperar a su partido del próximo martes contra Francia. Peor, con tres puntos menos que los daneses, lo tiene Australia, que llegará a la cita final ante Perú contra las cuerdas. Pero con vida.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2IbZpW3
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire