Tiene motivos para sonreír Petra Kvitova, más que de sobra. Después de un pasado reciente truculento, pues a finales de 2016 sufrió un asalto doméstico que bien pudo costarle su carrera, la checa disfruta de un presente feliz y próspero. Atrás quedan las cuchilladas de aquella noche, la mano izquierda destrozada y el miedo; el ahora, el hoy, se traduce en felicidad y títulos, en un tercer trofeo en la Caja Mágica (antes 2011 y 2015) y un cuarto esta temporada. Es decir, ninguna tenista ha triunfado tantas veces en Madrid ni tampoco esta temporada. Ayer, en una intensísima final, la más larga en las 10 ediciones del torneo femenino, terminó con la resistencia de Kiki Bertens (7-6, 4-6 y 6-3, en 2h 52m) y volvió a soltar uno de sus característicos alaridos de alegría.
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