El reloj se iba a parar, pero los ultras del Hamburgo trataron de impedirlo. Lo hicieron a su manera, con bengalas y botes de humo, una siniestra traca cuando el partido que enfrentaba a su equipo contra el Borussia Mönchengladbach llegaba a su final. Ganaba el único club que siempre jugó la Bundesliga, pero también lo hacía el Wolfsburgo ante el Colonia y el Hamburgo perdía la categoría. “Antes de que el reloj se pare, os buscaremos por la ciudad”, habían avisado los ultras a sus jugadores hace unas semanas. Obviamente,no cumplieron la amenaza, pero se dejaron notar y lo hicieron entre los reproches de la inmensa mayoría de aficionados que llenaban el Volksparkstadion.
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