Lo que se le ha ido negando durante toda esta temporada, Garbiñe Muguruza lo encontró en la pista dura de Monterrey, donde la número tres del mundo elevó la pasada madrugada su primer título este año y cogió impulso de cara a la importante gira sobre arcilla que se avecina. La española superó en la final a la húngara Timea Babos por 3-6, 6-4 y 6-3, y se dio por fin una alegría después de un arranque de curso complicado, en el que por una razón u otra (diversos problemas físicos, entre otras cosas) no ha terminado de competir a su mejor nivel.
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