No hay forma de que remitan las turbulencias con las últimas finales de Copa. Un precioso torneo con mucha solera (114 ediciones con la que concluye hoy) que debería culminar con un cierre tan emotivo como festivo, pero que está maldito por unas cuestiones u otras. Que si la fecha, que si el horario nocturno, que si el estadio, que si las banderas, que si el himno, que si el Rey de turno… Por si fuera poco, esta vez la federación, rectora del evento, ha calzado con fórceps la final entre Barça y Sevilla (21.30, TVE-1) en medio de una jornada de Liga y con dos partidos aplazados hasta el 9 de mayo (el de los azulgrana con el Villarreal y el de los hispalenses con el Real Madrid). Insólito.
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