Quizás Simón Yates haya pensado que iba a sentenciar la Paris-Niza, la primera gran ronda del año, mientras cruzaba en solitario con los brazos en alto la meta de la etapa reina de la carrera francesa, el penúltimo tramo antes del recuperado final este domingo en el lastimado Paseo de los Ingleses. Hasta se le escuchó soltar algunos gritos de alivio, en inglés por supuesto. La euforia de la victoria le tuvo que durar poco tiempo. Precisamente, el tiempo que tardó en ponerse a mirar la clasificación general. Ahí vio que dos corredores españoles, dos hermanos y dos compañeros del mismo equipo, Jon y Gorka Izagirre, del Bahréin-Mérida, se colocaban en el segundo y en el tercer puesto sin decir palabras. Qué rabia…
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