Durante 72 horas contuvo la respiración el fútbol inglés, preocupado por las pruebas médicas que determinarían el estado del tobillo derecho de Harry Kane. Se temía que el mejor delantero de las islas pudiese sufrir una lesión cuyo plazo de recuperación se solaparía con el inicio del próximo Mundial, que comienza dentro de apenas tres meses. No será así. El goleador del Tottenham estará de baja entre cuatro y siete semanas y se plantea como una posible fecha para su reaparición una eventual semifinal de Copa el 21 o 22 de abril, con margen suficiente en todo caso para llegar en forma a la gran cita de Rusia y tampoco sin que medie demasiado tiempo en el dique seco.
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