“El Madrid ha nacido para ganar”, resumió Mateo Kovacic en la zona mixta del Parque de los Príncipes. El croata, que anoche reemplazó a su compatriota Luka Modric, es talismán: el conjunto blanco nunca ha perdido en Liga de Campeones con él en el campo. Habla como si llevara una vida en el club y lleva tres años. Los suficientes para darse cuenta de que la competición del Madrid es la Champions. A la orejona se agarra el conjunto blanco y, de momento, no hay manera de que la suelte. Eliminado de la Copa, fuera de la lucha por la Liga desde diciembre, el equipo de Zidane se transforma en Europa. Cambia la motivación y cambia la cara del equipo: serio en defensa, organizado, concentrado, fuerte y con pegada. Impone; bien lo sabe Emery y bien lo descubrieron anoche los jugadores del PSG. Cavani acabó desquiciado; Verratti expulsado.
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