La angustia se puede palpar en el pabellón Olímpico de Badalona. El histórico Joventut es un sinvivir. Los ultimatos se suceden y hay quien ya está al borde del ataque de nervios. Esta vez no parece que haya vuelta atrás. El jueves está convocada una Junta General con un orden del día funesto: “Someter a la votación de los accionistas las decisiones que deban tomar, y si es conveniente, la disolución de la sociedad”. Nada menos. La disolución quedará servida si el Ayuntamiento no aprueba hoy el desbloqueo de los pagos por patrocinio, unos 200.000 de los 800.000 euros anuales comprometidos, además de 750.000 euros para que la Fundación Capital Bàsquet pueda subvencionar el proyecto de cantera del club.
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