Goleó Brasil a una tierna Rusia en el Luzhniki Arena de Moscú, el estadio que albergará la final del Mundial en julio, con una puesta en escena más práctica que estética. Sin Neymar, todavía inmerso en la recuperación de su pie derecho, La Canarinha mantuvo el atrevimiento que acostumbra con y sin el 10 del PSG, pero llenó de cremalleras el centro del campo. Ha entendido Tite que la irremediable configuración ofensiva de sus jugadores debe convivir con el orden si no quiere entregarse a la anarquía. Si bien Rusia no resultó un obstáculo más que en la primera mitad, tras el primer gol de Miranda, el grupo de Cherchesov se deshizo como un azucarillo y se entregó a un rival que demostró hechuras de equipo bien aleccionado.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2G68n78
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire