Desde que Antoine Griezmann generó otro incendio en el Atlético tras encararse con la grada del Metropolitano, Diego Pablo Simeone ha tratado de apagarlo. El entrenador está inmerso en la reconciliación de la hinchada con su estrella, consciente de que aquel domingo contra el Valencia se hirieron sensibilidades y se abrió otra brecha entre la masa social y el futbolista. Al término de ese mismo partido, Simeone obvió el gesto, “lo importante es que el público se fue contento porque el equipo ganó”, capeó el técnico.
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