El idilio del Real Madrid con la Copa durante la era Laso comenzó en el Palau San Jordi en 2012. Fue el primero de los 13 títulos de este periodo título de los 13, con Llull como MVP, y continúa hasta la fecha de manera casi ininterrumpida. En este tiempo, 18 victorias y una sola derrota, tras dos prórrogas, en el partido de cuartos ante el Barça en la edición de 2013 en Vitoria. Por el camino, canastas in extremis, desenlaces trepidantes, remontadas inverosímiles y un indeleble espíritu campeador cincelado en las dos últimas citas con el equipo triunfando en el funámbulo. Esta vez, ante el Iberostar Tenerife no hubo tensión final y sí contundencia rumbo a la quinta final consecutiva de los blancos. “El gen competitivo, y más en un club como el nuestro, es innegociable. Los jugadores lo han entendido en estos años. Hemos tenido entradas y salidas, momentos de buena y mala suerte, pero siempre hemos competido”, analizó orgulloso el entrenador madridista en la sala de prensa del Gran Canaria Arena. “Cuando no se meten canastas el baloncesto no es bonito. Pero, tras el descanso, hemos entrado en el partido gracias a los cambios defensivos que hemos hecho. Jugando mejor o peor, todos han sido importantes. Hemos vuelto a competir a muy alto nivel. Ahora en la final, donde no llegue lo físico, alcanzará lo mental”, añadió en su análisis de la semifinal.
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