Hay partidos que, por vistosos, están destinados a ser recordados siempre; otros, en cambio, que por vulgares solo necesitan que el tiempo se encargue de borrarlos de la memoria. Y están los duelos que parecen escritos para un personaje. Un actor principal que por su fútbol o su actitud se lleva todos los focos. El empate entre Espanyol y el Barcelona será recordado por Piqué. Ni lo disputado del encuentro, ni la lluvia habían podido levantar la combustión en el derbi. Hasta que apareció el 3. Marcó. E imitó a Raúl en Cornellà. Como el delantero blanco en el Camp Nou en la temporada 1999-2000, el central mandó a callar al RCDE Stadium después de sellar el empate cuando faltaban ocho minutos para el final.
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