El avistamiento próximo del cambio de milenio alteró de manera mística los biorritmos del baloncesto español para escribir un fascinante curso del 98. La novela inédita comenzó encumbrando al Pamesa Valencia en la Copa del Rey en mitad del frío seco del pabellón Pisuerga de Valladolid y se cerró coronando al TDK como campeón de Liga abrazado al sofocante fervor del Nou Congost de Manresa. La gloria desconocida se gestó en un histórico episodio copero que llevó a la máxima expresión la esencia inverosímil de un torneo que este año alcanza su 82ª edición.
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