Nevó en Getafe en uno de esas mañana de manta térmica, termo de café y abrigo de lana. Muchos de los asistentes al Coliseum Alfonso Pérez parecían esquimales sin caña de pescar, pero con un ánimo encomiable. Algo ha cambiado en el Getafe, y pocos en la ciudad quieren perdérselo. El partido ante el Leganés, un derbi sureño, el primero en la máxima categoría con los azulones como locales, fue entretenido por el burbujeo constante de pases e interrupciones tan propias de un espectáculo sobre hielo. No es que el verde dejase de serlo, pero el frío, que nubla las ideas y acelera las carreras, el mal consejero. Si bien el catálogo de ocasiones no fue extenso, Antunes y Jorge Molina, con dos remates al palo, pudieron decantar la balanza en favor del equipo de Bordalás, que sigue sumando como local (seis victorias y tres empates en 12 encuentros) y aspirando a alcanzar una plaza europea que aunque visible aun queda lejos de los dedos.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2GMr3JG
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire