En la consulta médica comenzaba el infierno. Las jóvenes gimnastas acudían al reputado doctor para tratar sus dolores musculares. Él proponía utilizar un “método especial”. Les tumbaba en la camilla boca abajo, pedía que abrieran ligeramente sus piernas y, sin guantes, introducía sus dedos en sus genitales. No importaba si tenían seis, doce o veinte años. Tampoco si su padre o su madre estaban en la habitación. Lawrence Gerard Nassar lo hacía igualmente. Y lo hizo durante casi 20 años con más de 140 niñas. Ahora calla él, hablan ellas.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2ETzfGe
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire