mercredi 24 janvier 2018

Jaume conduce al Valencia a semifinales

Un buen partido de Copa no necesita ser un buen partido de fútbol. El atrezo de la Copa incluye una escenografía que sustituye tantos elementos ortodoxos del juego que eleva la capacidad de sorpresa, de revoluciones inesperadas, a base de incrementar el espíritu de sufrimiento. La épica, por ejemplo, a veces protagoniza la pelea. Y la épica es siempre ingobernable. Y así Alavés y Valencia se jugaron el pase a la semifinal en un intercambio de suertes dispares que les condujeron a una prórroga agónica: con todos los cambios realizados, casi todos de delanteros obligados por los goles del rival y los músculos hechos trizas.

Seguir leyendo.



source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2BrefVl

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire