El partido que ofrecieron Getafe y Eibar en el Coliseum Alfonso Pérez se desarrolló a partir de la mezcla de unos cuantos deportes alternativos. Sergi Enrich y Cala, por ejemplo, lucharon como dos yudocas, limpios y nobles en la ejecución. Antunes y Alejo, en la banda derecha, se retaron como lo hacen los cornerback y recievers americanos; y Bergara y Dani García saltaron continuamente a por la pelota como se retan los pívots en baloncesto. El mejunje deparó un partido soso, con algún chispazo de intensidad, que acabó por parecerse más a un pulso en el que ningún oponente se lleva la partida.
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