Tras dos temporadas cadavéricas, el Valencia, lastrado por una deuda voraz, ha recuperado parte de su pulso gracias a sus jugadores de alquiler. En este momento, para el club no es viable comprar varios futbolistas a la vez. El banco ya no concede más hipotecas y Peter Lim, el propietario, no quiere inyectar más dinero. Así que el director general, Mateu Alemany, y el entrenador, Marcelino García Toral, han optado por el arrendamiento frente a la compra. La fórmula es un éxito. El equipo es segundo con solo una derrota en 14 jornadas.
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