La Rosaleda comenzó la velada guardando un minuto de silencio por la muerte de manolo Sanchís padre y Chiquito de la Calzada y la culminó cundo despidió a Isco con las ovaciones reservadas a los maestros de ceremonia en días de fiesta. La multitud coreó su nombre: "¡Iiiiiiiiiiscoooo....!". El jugador se retiró con una leve cojera pasada la hora de partido. Kendall Waston le acababa de dar una patada certera y el ídolo local se marchaba del campo dejando tras de sí la única sensación amarga de la noche. España había demolido a Costa Rica alentada por la algarabía general de la afición malagueña.
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