Solo hay un fútbol, pero puede que existan dos mundos, al menos en lo que se refiere a su relación con un deporte universal que alguna vez todavía iguala voluntades sobre el césped, pero las separa tras la línea de cal. La diferencia se expone en la eliminatoria que enfrenta a Australia y Honduras por una plaza en el próximo Mundial de fútbol. Ambas selecciones empataron sin goles el pasado viernes en partido celebrado en la localidad catracha de San Pedro Sula. La peripecia que lleva a ambos equipos hasta Oceanía para disputar el partido de vuelta invita a debatir sobre hasta que punto influyen las desigualdades económicas en el rendimiento deportivo. Hasta que el miércoles vuelva a rodar la pelota, que es redonda e imprevisible.
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