Zarco, con una Yamaha satélite que, en algunos circuitos, se ha demostrado muy competitiva, salía desde la pole. Pero acabó octavo. Con su M1 Rossi, que salía 12º y trataba de remontar, se fue al suelo al cabo de seis vueltas. Y Viñales, que solo pudo clasificarse en 14ª posición el sábado, tuvo que conformarse con ser noveno. Todos acusaron los mismos problemas de falta de adherencia, mala tracción y el llamado spinning (cuando la goma trasera rueda pero no hace avanzar a la máquina en aceleración). Lejos de buscar culpables, lo que queda claro es que la moto de los diapasones es la que más dificultad ha tenido este curso para adaptarse a los neumáticos traseros. En muchos circuitos con poco agarre o en días lluviosos la Yamaha no ha trabajado bien. Y eso ha ido alejando a Maverick Viñales de la pelea por el título mundial.
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