jeudi 19 octobre 2017

Un empate ágrio en Suecia

La nomenclatura del fútbol no tiene en su abecedario al Östersund. En general no tiene a ningún equipo sueco, ni a su selección, siempre resumida en el supuesto influjo británico, a pesar de disponer de un historial en cierto modo envidiable. El Östersund vive como su pequeña ciudad en la oscuridad de la noche, negra como un diablo, pero ahí, todo vestido de blanco (aunque es rojinegro) luce como el neón en un callejón. El Athletic, todo vestido de negro (aunque es rojiblanco, cosas de la UEFA) se embrujó con la noche, se enredó con ella y no vio el partido por ninguna parte. El repaso que le dio el Östersund fue de los que dejan huella: repaso de actitud, de intensidad, pero sobre todo de táctica, de estrategia, de esquema, de calidad individual y colectiva, de toque, de profundidad, de combinación de... El Östersund era el Athletic que fue y el Athletic el que parece ser, nada que ver con lo que fue.

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