Son las doce pasadas del miércoles 11 de octubre. Hay solazo en Fuenlabrada. Un grupo de obreros está desmontando la estructuras para las lonas en el estadio Fernando Torres. Allí montarán otras para las gradas. El club se preparara para recibir al Real Madrid en la ida de los dieciseisavos de Copa y quiere aumentar el aforo. “De 4.700 a casi 10.000”, dice Jonathan Praena, el joven presidente (35 años) del Fuenlabrada. Las instalaciones son muy coquetas y amplias para ser un club de Segunda B. En la cafetería del estadio desayuna la plantilla cada mañana antes de empezar el entrenamiento. Praena acaba de terminar la reunión con la Policía para el dispositivo de seguridad del día de partido. “Evento”, lo llama él. En el Fuenlabrada no se da la situación que sí se ve en muchos otros clubes de Segunda B en los que los jugadores tienen un doble trabajo para poder mantenerse. “El mérito es de todos. Desde el utilero hasta la directiva porque confían en el proyecto y quieren estar, unos con mayores y otros con menores sueldos”, asegura.
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