“Me da miedo lo que pueda pasar después con los jugadores. A nosotros, los que perdimos la clasificación en 1970, nos silbaban de los cuatro costados cada vez que tocábamos la pelota en cualquier cancha, y era un tiempo más tranquilo. Me parecería injusto que estos pibes a los que nadie puede negarles la entrega no puedan caminar más por la calle”. Miguel Ángel Brindisi, aquel volante que brilló en Las Palmas en los 70 y después dirigió al Espanyol y al equipo canario, fue titular la tarde de agosto de 1969 en que la selección argentina empató 2-2 con Perú en La Bombonera y quedó fuera del Mundial de México. Nunca pudo olvidar ese partido, uno de los recuerdos más dolorosos en la fecunda historia del combinado albiceleste.
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