En un partido bonito, por disputado y atrevido, al Espanyol se le atragantó el triunfo ante el Levante. El mensaje audaz de Quique Sánchez Flores desde la alineación echó de menos la tiza de sus delanteros en el campo. Cuando no fue el poste, fue la decisión del línier —le anuló un gol a Gerard a ocho minutos para el final—, y siempre falló Baptistao, ayer inexplicablemente impreciso ante el cuadro granota. El Levante nunca se dejó intimidar, duro en la medular, punzante en las bandas, también sin puntería cuando se arrimó al área blanquiazul.
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