Alemania llegó al cruce con España sin hacer ruido, quizás porque tras la retirada de Dirk Nowitzki le falta ese glamour que acompaña a los más grandes, o porque aquel tiro libre fallado por Schröder en el último Europeo rebajaba las expectativas. Pero el heredero del trono alemán ha sabido recoger el testigo de Dirk para ser el mejor de su selección, dirigir y ser el segundo máximo anotador hasta este cruce.
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