Hay partidos aspirina y el de apertura del Real Madrid en su competición fetiche debiera serlo. Tanto eco tiene una institución como la de Chamartín que dos traspiés en la madrugada de la temporada bastan para que la parroquia ya barrunte cierto mosqueo. Para despejar los prematuros fantasmas, al menos hasta el exigente duelo del domingo en Anoeta, un cartel terapéutico para el Madrid: el Apoel de Nicosia en el Bernabéu (beIN Sports, 20.45) y Cristiano de vuelta con el tambor. Del equipo chipriota no se espera un crudo adversario. Y si ante el Valencia y el Levante no hubo finura ante el gol, nadie mejor que CR para ajustar la puntería.
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