No es fácil parar a Luis Suárez. Ni en el campo, donde los defensas le sufren, ni en reposo, incapaz de respetar los plazos de recuperación que le marcan los médicos. El club estableció cuatro semanas de recuperación tras lesionarse la rodilla derecha el pasado 16 de agosto en la Supercopa, pero Valverde ya valoró seriamente a los diez días convocarle contra el Alavés. “Preferí esperar”. No lo hizo el delantero, que se incorporó a su selección aún sin el alta médica, y disputó los dos choques de Uruguay. Recuperación exprés. Otra vez.
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