El restaurante Core de Roma sigue siendo un lugar de peregrinación de mitómanos que rastrean la leyenda de Francesco Totti. En el local, con camisetas y fotografías del emperador del fútbol romano como testigos, se consume pasta mientras se añoran los tiempos del gran capitano, el chico del barrio de San Giovanni que durante 28 años con la elástica giallorosa desafió con su depurada técnica y su inventiva los rigores del calcio.
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