mercredi 9 août 2017

Spieth desafía a la historia

Con la pelota en el búnker, se le exigía un gran golpe para dejarla dada —como se conoce en el argot golfístico el putt que nunca se debería fallar— y no palidecer en el playoff del Travelers ante Daniel Berger, el pasado 25 junio. Pero Jordan Spieth hizo una de las suyas y, tras levantar la arena, la bola entró de forma obediente en el hoyo. Raro en él pero lógico por el momento, corrió en busca de su caddie y chocaron los pechos en una celebración de lo más americana. Un mes más tarde, en el Open Británico de Royal Birkdale, Spieth llegó a la última jornada con tres golpes de ventaja pero los quemó pasada la primera vuelta. Nada grave para él, que encadenó -5 en cuatro hoyos y acabó por levantar la prestigiosa jarra de clarete. Pero lejos de un festejo efusivo, apenas sonreía y menos repartía los usuales abrazos prolongados.

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