Una de las cosas que más sorprende entre la comunidad atlética y la médica es que la inmensa mayoría de las atletas que padecen hiperandrogenia, una condición que les hace generar endógenamente más testosterona que la que correspondería al sexo femenino, compiten en 800m, empezando por la más conocida, Caster Semenya. La razón más aducida es que la testosterona les da fuerza y que el 800m es una prueba ideal para su fulgor.
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