lundi 7 août 2017

Momento Bale

Hay torneos futbolísticos bipolares. La Supercopa, en este caso la europea, es uno de ellos. No es una gran cumbre, aunque, para bien o para mal, sirve de despertador al campeón y al derrotado. No es caza mayor, así que al vencedor no le valdrá como do de pecho si al final del curso no tiene otro botín. El caído tampoco tendrá que rasgarse las vestiduras, pero como en el fútbol todo es hiperbólico quizá se le desate la primera borrasquilla de la temporada. Lo mismo da que sea el amanecer de agosto, cuando nada es profético ante lo que se avecina y ni siquiera las plantillas están cerradas.

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