A Ernesto Valverde le apodaban Txingurri y los allegados le decían “Txingu”. A José Angel Ziganda, le apodaban Cuco y ahora, por su expreso deseo, le dicen “Kuko”. El primero se ha ido al Barcelona, con una estela de triunfo iluminando su palmarés rojiblanco; el segundo llega tras una paciente espera de seis años dirigiendo al equipo filial. Es el cambio más importante operado en el Athletic, que arranca esta temporada sin más caras nuevas que los chicos de la cantera y las ausencias de Iraizoz, el portero más duradero del Athletic desde la retirada de Iribar, y de los poco utilizados Elustondo y Eraso.
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