En casos como el del hipotético regreso a la Fórmula 1 de Robert Kubica, cuesta discernir dónde terminan las maniobras de propaganda y en qué punto hay que empezar a tomarse en serio su posible vuelta a la parrilla del Mundial, seis años y medio después del accidente que le apartó de ella. Entonces, la F-1 no terminaba de saciar su apetito por la velocidad, de modo que combinaba su trabajo como titular de la escudería Lotus-Renault con participaciones esporádicas en rallies de ámbito más o menos regional. Aquel desgraciado 6 de febrero de 2011, perdió el control del Skoda Fabia con el que disputaba la primera etapa del Rally de Andora, en Italia, con tan mala suerte que un guardarraíl se partió, penetró en el habitáculo y le acuchilló el costado derecho del cuerpo, especialmente la zona del antebrazo.
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