Jordan Spieth llevaba la gorra hacia atrás y Rickie Fowler iba con pantalones cortos porque ya se habían duchado tras pelear sin éxito por el trofeo Wanamaker. Ambos, aguardaban con impaciencia y una sonrisa de oreja a oreja a Justin Thomas, que jugaba en la penúltima partida del día y que llegó a la casa club de Quail Hollow con dos golpes de ventaja sobre Kevin Kisner. Nadie había hecho un eagle en el 18 de la Milla Verde —como se llamó a los tres últimos hoyos por su extrema dificultad, al punto de que se dio más de un golpe sobre par en este tramo— y Kisner no fue la excepción. “¡Bien hecho, hermano!”, le soltó Fowler al tiempo que chocaban las manos. Spieth también le susurró algo y le abrazó. No era para menos. Su gran amigo Justin Thomas, de 24 años, acababa de ganar el PGA Championship, el último major de la temporada y el primero de su carrera.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2uDEtFA
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire