El holandés Joost Luiten decidió el jueves coger un hierro 6 para afrontar el par tres del hoyo cuatro, unos 165 metros a la entrada de green. Le pegó firme pero suave, también recto. La bola, obediente, botó a unos cinco metros del hoyo y, tras un bote vivo, golpeó en la bandera e hizo diana para lograr el hole in one número 40 en el PGA Championship desde 1970. Un eagle de maestro; también de chiripa. Entre otras cosas porque los greens de Quail Hollow son de cristal, indomables y toda una penalidad para los golfistas, que estos días se pelean con el campo para bajar del par.
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