vendredi 11 août 2017

Dembélé y Coutinho, rebeldía en azulgrana

Neymar se quiso marchar del Barcelona y se fue. Lo amparaba la ley. Según el artículo 140 de la RFEF, cuando un futbolista haya resuelto unilateralmente desvincularse de su club para inscribirse en otro, deberá pagar un importe de la indemnización pactada a la entidad de origen. Entonces, el brasileño se acogió a su cláusula de rescisión, puso los 222 millones de euros en la mesa y enfiló rumbo a París. Pero este derecho de los futbolistas no se extiende en todas las ligas europeas. Existe en Portugal, también en Italia: bajo esta normativa, la Juventus le birló Higuaín al Nápoles la temporada pasada. Sin embargo, en la Ligue 1, en la Bundesliga y en la Premier no hay manera de arrebatarle un jugador a un club. O se negocia o nada.

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